viernes, 1 de diciembre de 2017

Whoopies pie red velvet

¡Hola! hoy participo por primera vez en el reto "Cocina de película" que organiza mensualmente Dulces Helen's, donde se escoge una película y hay que cocinar un plato que esté inspirado y/o relacionado con la misma. La película que toca este mes es, "Todos los días de mi vida" yo no la había visto, así que la busqué y me puse a verla, que bonita es, me gustó mucho, vamos, que para mí, toda pelí que sea de estas que se te cae la lagrimilla sin querer, es que me encanta... De entre todos los ingredientes, nombres de comidas, bebidas, dulces, etc... que salen en la peli, mi cabeza se paró de repente cuando en la boda de Paige y Leo, ella le dice los votos matrimoniales que ha escrito en un menú de restaurante y mirándole fijamente le dice así: "Prometo ayudarte a amar la vida, abrazarte siempre con ternura y tener la paciencia que el amor exige, hablar cuando hagan falta palabras y compartir el silencio cuando no, consentir, disentir, respecto al pastel de terciopelo rojo, vivir al abrigo de tu corazón y llamarlo siempre hogar" vamos que mas bonito no podía ser, y pensé enseguida que este sería mi particular terciopelo rojo, unos whoopies pie red velvet que hacía mucho tiempo rondaban por mi cabeza, espero que os gusten tanto como a nosotros, además no te preocupes si te sobran, los puedes congelar, aunque no creo que esto pase... ejem ejem... Yo desde luego me lo he pasado genial preparándolos, los rellené con mi frosting de queso mascarpone, que es el que mas nos gusta en casa y así no me complico la vida, voy a lo seguro. Pero, como, ¿que aún no los has probado?, ¿y a que estás esperando? te los recomiendo 100%, pero cuidado, que he oído por ahí que son adictivos jeje Deliciosos, y encima son tan bonitos, tan esponjosos, tan delicados... ¿que mas se puede pedir...? 





















Ingredientes: (salen unas 22/24 unidades mas o menos)

Para la masa de los bizcochos:

-100 Ml de leche entera o nata líquida
-2 Cucharadita de zumo de limón
-180 Gr de azúcar moreno 
-120 Gr de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
-1 Huevo L 
-1 Cucharadita de esencia o aroma de vainilla
-280 Gr de harina
-1 Cucharadita de levadura química (tipo Royal)
-Media cucharadita de bicarbonato sódico
-2 cucharadas colmadas de chocolate puro valor 
-1 Pizca de sal
-1 Cucharadita de colorante en pasta rojo/rojo intenso (el mio marca Wilton)

Para el frosting:

-400 Ml de nata para montar mínimo 35% de materia grasa (debe estar muy fria)
-3 Cucharadas de azúcar glass
-Media cucharadita de esencia o aroma de vainilla 
-200 Gr de queso mascarpone

Preparación tradicional:

1. Lo primero que haremos será tamizar los ingredientes secos, echamos en un colador o tamiz la harina, la levadura, el bicarbonato, el chocolate puro valor y la sal (reservamos)


2. En una jarrita pequeña vamos preparando el buttermilk (suero de mantequilla) que no tiene mas secreto que mezclar la leche con el zumo de limón y reservamos, no os asustéis si veis que comienza un poco como a cortarse, el objetivo de este suero no es otro que aportar esponjosidad y jugosidad además de incrementar el sabor en el resultado final de la receta, si podéis encontrarlo en algún comercio cerca de vuestra casa entonces prescindiréis de este paso
3. En un bol grande, colocamos el azúcar y la mantequilla, batiremos enérgicamente con una varillas (mejor si son eléctricas) y a continuación añadiremos el huevo, seguimos batiendo, cuando esté integrado por completo echaremos la vainilla y el colorante, mezclamos de nuevo



4. Ahora iremos añadiendo poco a poco (y a cucharadas) la mezcla que teníamos tamizada a la vez que mezclamos y entre medias añadimos el buttermilk, primero la mitad, removemos, luego otro poco de la mezcla del tamizado, removemos, el resto del buttermilk y removemos despacio, con una espátula de silicona y con movimientos envolventes hasta que estén todos los ingredientes muy bien integrados
5. Después llevaremos nuestra masa a una manga pastelera grande con boquilla redonda o sin boquilla con abertura pequeña (reservamos)




6. A continuación vamos a montar el frosting para que se nos vaya enfriando, en un bol, pondremos todos los ingredientes, la nata, (que debe estar muy fría, es importante para que no se nos corte y se haga mantequilla), el azúcar glass, la vainilla y el queso mascarpone, batiremos enérgicamente con las varillas manuales o eléctricas hasta que observemos que ya está firme, metemos en una manga pastelera grande con boquilla rizada y llevamos a la nevera para que enfríe y no se nos baje


7. Precalentamos el horno a 180º
8. Seguidamente, cogemos una lámina de papel vegetal para horno y podéis ayudaros como hice yo dibujando con un rotulador y un corta pastas redondo de unos 3-4 cm de diámetro unos círculos, dejando separación entre uno y otro ya que luego crecerán en el horneado, una vez dibujados los círculos, damos la vuelta al papel y lo colocamos sobre la bandeja del horno, cogemos la manga pastelera con la masa e iremos colocando pequeños montoncitos sobre los círculos, (con cuidado de no poner mucha cantidad de masa, que luego suben), una vez los tengamos todos ponemos un par de paños de cocina sobre la encimera y subimos la bandeja con ambas manos hacia arriba y la dejamos caer sobre los trapos, esto lo hacemos para que no nos salgan burbujas en la masa

                            

9. Hornearemos durante 8/9 minutos y dejaremos enfriar sobre una rejilla
10. Una vez hayan enfriado por completo, procedemos a montar los whoopies, sacamos la manga de frosting de la nevera, cogemos una mitad, rellenamos con frosfing y ponemos otra mitad encima formando un sandwich, así con todos hasta que terminemos


11. Llevamos a la nevera hasta la hora de servir, si nos sobran demasiados, los podemos congelar individualmente en papel film y luego a su vez en una bolsa de congelación con zip, así si tenemos antojo de comernos uno un día cualquiera, solo lo sacamos una hora antes del congelador y para la hora del café lo tenemos tan rico y esponjoso como si lo acabáramos de hacer


Preparación con Thermomix:

1. Lo primero que haremos será tamizar los ingredientes secos, echamos en el vaso la harina, la levadura, el bicarbonato, el chocolate puro valor y la sal, programamos 20 segundos velocidad 8-10 podemos volcar en el cestillo a modo de tamiz (reservamos)
2. Con la tapa puesta en el vaso (cerrado) colocamos una jarrita y pulsando la tecla "balanza" mediremos los 100 ml de leche que mezclaremos con el limón para preparar el buttermilk (suero de mantequilla) y reservamos, no os asustéis si veis que comienza un poco como a cortarse, el objetivo de este suero no es otro que aportar esponjosidad y jugosidad además de incrementar el sabor en el resultado final de la receta, si podéis encontrarlo en algún comercio cerca de vuestra casa entonces prescindiréis de este paso
3. Ponemos en el vaso el azúcar y la mantequilla, y programamos, 3 minutos, velocidad 3, bajamos los restos de las paredes del vaso con la espátula hacia abajo, ahora incorporamos el huevo, la vainilla y el colorante, programamos 30 segundos velocidad 2
4. Ahora iremos añadiendo poco a poco el resto de ingredientes, programamos 1 minuto, velocidad 3 y con una cuchara iremos echando por el bocal la mezcla que teníamos tamizada y entre medias añadimos el buttermilk, primero la mitad, luego otro poco de la mezcla del tamizado, luego el resto del buttermilk y así hasta que quede todo bien integrado
5. Después llevaremos nuestra masa a una manga pastelera grande con boquilla redonda o sin boquilla con abertura pequeña (reservamos)
6. A continuación vamos a montar el frosting para que se nos vaya enfriando, en el vaso que debe estar bien limpio y seco, ponemos la mariposa en las cuchillas, y añadiremos todos los ingredientes, primero la nata, (tiene que estar muy fría, para que no se nos corte, esto y no pasarnos de tiempo al batir para que no se haga mantequilla), el azúcar glass, la vainilla y el queso mascarpone, programamos velocidad 3 y medio "sin tiempo" y "sin temperatura" hasta que observemos a través del bocal que ya está firme, metemos en una manga pastelera grande con boquilla rizada y llevamos a la nevera para que enfríe y no se nos baje
7. Precalentamos el horno a 180º
8. Seguidamente, cogemos una lámina de papel vegetal para horno y podéis ayudaros como hice yo dibujando con un rotulador y un corta pastas redondo de unos 3-4 cm de diámetro unos círculos, dejando separación entre uno y otro ya que luego crecerán en el horneado, una vez dibujados los círculos, damos la vuelta al papel y lo colocamos sobre la bandeja del horno, cogemos la manga pastelera con la masa e iremos colocando pequeños montoncitos sobre los círculos, (con cuidado de no poner mucha cantidad de masa, que luego suben), una vez los tengamos todos ponemos un par de paños de cocina sobre la encimera y subimos la bandeja con ambas manos hacia arriba y la dejamos caer sobre los trapos, esto lo hacemos para que no nos salgan burbujas en la masa
9. Hornearemos durante 8/9 minutos y dejaremos enfriar sobre una rejilla
10. Una vez hayan enfriado por completo, procedemos a montar los whoopies, sacamos la manga de frosting de la nevera, cogemos una mitad, rellenamos con frosfing y ponemos otra mitad encima formando como un sandwich, así con todos hasta que terminemos
11. Llevamos a la nevera hasta la hora de servir, si nos sobran demasiados, los podemos congelar individualmente en papel film y luego a su vez en una bolsa de congelación con zip, así si tenemos antojo de comernos uno un día cualquiera, solo lo sacamos una hora antes del congelador y para la hora del café lo tenemos tan rico y esponjoso como si lo acabáramos de hacer

Preparación con Silvercrest:

1. Lo primero que haremos será tamizar los ingredientes secos, echamos en un colador o tamiz la harina, la levadura, el bicarbonato, el chocolate puro valor y la sal (reservamos)
2. En una jarrita pequeña vamos preparando el buttermilk (suero de mantequilla) que no tiene mas secreto que mezclar la leche con el zumo de limón y reservamos, no os asustéis si veis que comienza un poco como a cortarse, el objetivo de este suero no es otro que aportar esponjosidad y jugosidad además de incrementar el sabor en el resultado final de la receta, si podéis encontrarlo en algún comercio cerca de vuestra casa entonces podéis saltaros este paso
3. Echamos en el vaso de nuestra amasadora el azúcar y la mantequilla, poniendo el accesorio "pala" y batiremos durante unos 3 minutos a velocidad 3, A continuación añadiremos el huevo, seguimos batiendo, cuando esté integrado por completo echaremos la vainilla y el colorante, mezclamos de nuevo, bajamos los restos de las paredes del vaso con una espátula de silicona


4. Ahora iremos añadiendo poco a poco el resto de ingredientes mientras seguimos mezclando a velocidad 3, con una cuchara iremos incorporando la mezcla que teníamos tamizada y entre medias añadimos el buttermilk, primero la mitad, luego otro poco de la mezcla del tamizado, luego el resto del buttermilk y así hasta que quede todo bien integrado
5. Después llevaremos nuestra masa a una manga pastelera grande con boquilla redonda o sin boquilla con abertura pequeña (reservamos)


6. A continuación vamos a montar el frosting para que se nos vaya enfriando, ponemos en el vaso batidor todos los ingredientes, la nata, (que debe estar muy fría, es importante para que no se nos corte y se haga mantequilla), el azúcar glass, la vainilla y el queso mascarpone, con el accesorio "varillas" y batiremos a velocidad media (yo le puse a 5) hasta que observemos que ya está firme, aproximadamente unos 2 minutos pero lo vais vigilando, metemos en una manga pastelera grande con boquilla rizada y llevamos a la nevera para que enfríe y no se nos baje


7. Precalentamos el horno a 180º
8. Seguidamente, cogemos una lámina de papel vegetal para horno y podéis ayudaros como hice yo dibujando con un rotulador y un corta pastas redondo de unos 3-4 cm de diámetro unos círculos, dejando separación entre uno y otro ya que luego crecerán en el horneado, una vez dibujados los círculos, damos la vuelta al papel y lo colocamos sobre la bandeja del horno, cogemos la manga pastelera con la masa e iremos colocando pequeños montoncitos sobre los círculos, (con cuidado de no poner mucha cantidad de masa, que luego suben), una vez los tengamos todos ponemos un par de paños de cocina sobre la encimera y subimos la bandeja con ambas manos hacia arriba y la dejamos caer sobre los trapos, esto lo hacemos para que no nos salgan burbujas en la masa
9. Hornearemos durante 8/9 minutos y dejaremos enfriar sobre una rejilla
10. Una vez hayan enfriado por completo, procedemos a montar los whoopies, sacamos la manga de frosting de la nevera, cogemos una mitad, rellenamos con frosfing y ponemos otra mitad encima formando un sandwich, así con todos hasta que terminemos
11. Llevamos a la nevera hasta la hora de servir, si nos sobran demasiados, los podemos congelar individualmente en papel film y luego a su vez en una bolsa de congelación con zip, así si tenemos antojo de comernos uno un día cualquiera, solo lo sacamos una hora antes del congelador y para la hora del café lo tenemos tan rico y esponjoso como si lo acabáramos de hacer


Listos y acabados justo para acompañarlos con un café o un té mientras vemos esta película tan bonita, tanto como estos bizcochitos terciopelo rojo, seguro que no te puedes resistir...